http://www.elparnaso.net/clasificados/

                                                                                  


 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Banner

Con teatro y juegos, voluntarios japoneses informan a la población sobre el mal de Chagas

Ante la amenaza de ser picado por una chinche picuda (conocida con el término científico de Triatoma Dimidiata), insecto portador de la Enfermedad de Chagas, los voluntarios de la Agencia de Cooperación Internacional del Japón (JICA), han ideado maneras creativas para ayudar a combatir la enfermedad en las comunidades remotas del país.

Estas actividades se enmarcan en el Proyecto de Control de la Enfermedad de Chagas Fase II, a fin de lograr alcanzar la interrupción de la transmisión de la enfermedad en los departamentos intervenidos. Considerando que gran parte del proyecto consiste en informar a la población nacional sobre la enfermedad y su transmisión, los voluntarios han logrado formular acciones novedosas a fin de lograr transmitir el mensaje.

Para identificar a la chinche, el voluntario Shusuke Abe creó un juego de rompecabezas cuya imagen figura la de una chinche picuda. El juego, opina el voluntario, es algo muy efectivo con los niños ya que al fin de este los infantes logran asimilar la imagen del insecto con la realidad y aprenden a desarrollar su habilidad visión espacial.

“A veces se hacen equipos y hacen competencias”, compartió el Sr. Abe, “es muy divertido ver pero lo mejor es que aprenden bien”. Igualmente, el voluntario explicó que otra manera que utiliza para enseñar es a través de los dibujos. “Dibujé le forma de la chinche en un papel para que los niños la llenen pintándola de sus colores (amarillo y negro)”, explicó el voluntario, “es algo sencillo pero funciona”. La Srta. Eri Kambe, voluntaria radicada en Gracias, Lempira, comentó que otra manera como informan a la población sobre como atrapar una chinche es a través del teatro y el drama. “Muchas veces usamos el drama con los niños para que entiendan”, explicó la voluntaria, “les demostramos como se captura la chinche y que tienen que hacer con ella”.

Para que la experiencia sea agradable, los voluntarios utilizan disfraces como sombreros y bigotes falsos, a fin de que los niños pierdan su miedo y participen. Al tomar en cuenta el tipo de vivienda en la que reside la chinche (casas con techos de material vegetal y paredes de barro), el voluntario Yoshiyuki Fujiwara introdujo un método de mejoramiento de vivienda adecuado a la realidad local en la cual trabaja. “Para repellar las paredes creamos una mezcla diferente a la del cemento, a base de arena y tierra”.

Esta mezcla es mas barata, dijó el voluntario, ya que no utiliza cemento: material de construcción cuyo precio es muy alto para el presupuesto de los pobladores. Actualmente, en Honduras residen siete los voluntarios japoneses que laboran en el combate del mal de Chagas. La enfermedad de Chagas se conoce en Honduras desde los años sesenta, sin embargo, es reconocida como un problema de salud pública a fines de los setenta y comienzos de los ochenta.

El Proyecto, que en su primera fase, abarcó los departamentos de Ocotepeque, Copán, Lempira e Intibucá, amplió en su segunda fase sus operaciones hacia los departamentos de Comayagua, Yoro, Francisco Morazán, y El Paraíso, totalizando 8 departamentos a nivel nacional.

La ejecución del mismo, incluye el establecimiento de vigilancia con participación comunitaria en las áreas de intervención, actividad dentro de la cual participan varios de voluntarios. Esto, conocido como el sistema de Vigilancia Epidemiológica con Participación Comunitaria (VEPAC), ha sido uno de las actividades vitales para el éxito del proyecto.

 

Diseño y Desarrollo Web por Fernando Lobo